En torno al año 25 a.C. y una vez solventadas, que no concluidas, las Guerras Cántabras tras la toma de Lancia, mandaba Octavio Augusto fundar una colonia en la provincia Lusitana con el nombre de Augusta Emerita (Dión Casio, Historia Romana, 53, 25, 2; documentos epigráficos procedentes del área del Teatro). El encargado de cumplir la orden sería el legado Publio Carisio, con el objetivo principal de asentar a los legionarios más veteranos de las guerras mantenidas contra Cántabros y Astures. Esta era una zona poco romanizada, en medio de Vettones, Túrdulos, y Lusitanos que ocupaban hasta entonces el extremo suroccidental de la Península. Las razones de la fundación estuvieron motivadas por aspectos de carácter estratégico, funcional y económico. La nueva colonia vino a heredar el papel protagonizado con anterioridad por la cercana Metellinum (Medellín) , al este de Mérida, aguas arriba del río Anas (Guadiana). Su ubicación en un valle favorable para el vadeo del río Guadiana, punto de encuentro entre dos vías principales? la Vía de la Plata, que enlaza Norte y Sur, y la que unía la urbs de Complutum con Olissipo, de Este a Oeste? marcaría de manera definitiva su futuro como nudo de comunicaciones de toda la franja occidental de la Península Ibérica. Por otro lado, la topografía ofrecía una serie de colinas laterales bien ventiladas, fundamentales para la construcción de edificios singulares aún conservados en la actualidad (Teatro, Anfiteatro, Circo). De igual manera el lugar elegido era rico en materias primas en su suelo ?granitos , dioritas, mármoles, ? etc., así como en recursos naturales: buenos terrenos para el desarrollo de la agricultura, bosques cercanos y agua en abundancia, como ha quedado de manifiesto por la presencia de manantiales y la construcción de presas para surtir de agua a la colonia (Cornalvo y Proserpina). También destaca por ser la característica ciudad-puente, a imagen de Roma con su isla Tiberina o Toulouse, Córdoba, etc., escogiéndose para su emplazamiento la margen derecha del río. El territorio dependiente de Augusta Emerita estaba cercano a los 20.000 kilómetros cuadrados, dividiéndose para su buena administración en prefecturas. Esta gran extensión viene a coincidir en gran medida con la actual provincia de Badajoz (Extremadura), si bien sus límites hacia el Sur y hacia el Este, no sobrepasarían las sierras cercanas a la actual Zafra (Sierra de los Santos), Iulipa-Zalamea de la Serena, y la franja cercana a Valdecaballeros, colindantes con las otras provincias hispanas de la Bética y la Tarraconense, respectivamente.