1 E. G, Hardy, The
Monumentum Ancyranum. Oxford, 1923
2 Res Gestae Divi Augusti. Ex Monumentis
Ancyrano. Antischario Apolloniense Scriptores Graeci et Latini. Typis
Regia Officinae Polygraphicae. Roma 1937
3 En este aspecto
insiste Luca Canali, tanto en su edición en italiano de la obra
de Augusto (Cesare
Ottaviano Augusto. Res Gestae Divi Augusti. A cura di Luca Canali. Editori
Reuniti. Roma, 1982) y en su: “Il Manifesto del Regime Augusteo”,
Editorial Laterza. Bari, 1978.
4 Sobre la capacidad de síntesis
demostrada por Augusto y la calidad literaria del texto, cfr: Imperatoria
Caesaris Augusti. Operum Fragmentae. Henrica Malcovati. Quartum Edidit.
Corpus Scriptorum Latinorum Paravianum. Torino, 1940.
5 La división de la obra en los
tres grandes temas señalados se encuentra en: “La composizione
delle Res Gestae Divi Augusti”. Mario Attilio Levi. Revista di
Filologia. Torino, 1947.
6 Un representante
de esta postura ha sido Giovanni Pugliese Carratelli. En su artículo
“Auctoritas Augusti”, Parola del Passato. Napoli 1949. En
breve el argumento es el siguiente: Augusto fue el restaurador de la
república. Esta queda claro si seguimos la línea de los
hechos que conforman el gobierno de este emperador, el cual camina de
la excepción a la legalidad a una forma cada vez más
ajustada a las leyes. Una vez restaurada la república el año
27 a.c. (cap. XXXIV), Augusto comenzó el rol de princeps, vale
decir, de tutor de la constitución. A partir de este momento
la base sobre la cual descansó Augusto fue su prestigio moral
(auctoritas). La comprobación de esto –para Pugliese- está
en el hecho que luego del 27 a.c. Augusto no ocupó ningún
cargo que no estuviese tipificado en la constitución.
7 En esta postura está el ya citado
Canali. Jones en su biografía de Augusto exagera, a mi modo de
entender, el rol que ocupó el ejercito en el poder que detentó
Augusto. Es del mismo parecer en el capítulo de la Historia Antigua
editada por la Universidad de Cambridge. Una excelente defensa sobre
el Augusto renovador en el trabajo ya citado de Levi. Por otra parte,
el texto de P. Grimal de amplia difusión en castellano, nos hace
ver con claridad los profundos cambios vividos en Roma y que hacían
imposible una vuelta al pasado.
8 Jones, Arnold H.M. Augustus, Chatto and
Windus. London 1870.
9 Levi, M.A. op. cit., pp. 199
10 The Monument of Antiochenum. Edited
by Dvid Robinson. The John Hopkins Library. Baltimore, 1926. Este autor
es el único que señala que el núcleo originario
fue escrito hacia el año 2 a.c. De manera expresa los otros autores
hacen presente su cautela a este respecto.
11 Este no es el título original
de la inscripción. Augusto le había puesto solamente Res
Gestae. Luego de la muerte del emperador (14 d.c.) se habría
redactado de la manera en que nosotros lo conocemos hoy.
La última parte: “he aquí reproducida…”
sería un agregado hecho para las copias que partieron a las provincias,
con el fin de certificar que eran una copia fiel del original conservado
en la tumba de Augusto en Roma.