1-8-10 a.C. Lugdunum (Lyón / Francia) 13-10-54 d.C. Roma

Casi instantáneamente después de la muerte de Calígula, el Senado se reunía con intenciones de restablecer el antiguo gobierno, pero los soldados querían un emperador y en el momento en que los pretorianos entraban al palacio a detener a los germanos, encontraron a alguien que se escondía en una de las recámaras del emperador y pedía piedad, era el hermano de Germánico, o sea el tío de Calígula, al que se lo tenía por imbécil. Los pretorianos le dijeron "sed nuestro emperador", pero Claudio tenía tanto miedo que no podía hablar siquiera, lo sacaron entre hombros del palacio en medio de gritos y festejos, proclamando al nuevo emperador, Claudio los recompensó luego. Pero el Senado estaba en contra y reunió a algunas legiones provenientes de toda Italia para hacer frente a los pretorianos, pero los legionarios pedían también a un nuevo soberano, por lo que se pusieron de lado de los pretorianos, los senadores no tuvieron otra alternativa que reconocer a Claudio como emperador. Claudio nunca había sido tenido en cuenta por Tiberio quien fue su tío, le había dado cargos de poca importancia. Había vivido toda su vida en el palacio estudiando antigüedades etruscas y había agregado tres letras al alfabeto.

Cuándo subió al trono quiso gobernar con cautela, abolió los impuestos de Calígula y devolvió las sumas confiscadas injustamente por este, también prohibió los delitos de lesa majestad.

Se ocupaba mucho de la administración de los juzgados, iba personalmente a escuchar causas. Pero Claudio tenía una débil personalidad, tartamudeaba mucho cuando hablaba, tenía las manos temblorosas y no era respetado por el pueblo. La gente se burlaba y lo ridiculizaba, se lo criticaba en público. Claudio acostumbraba a hablar de cualquier cosa en medio de un edicto, como mordeduras de serpientes, la preparación de un buen vino o de eclipses solares.

Claudio trataba con mucho respeto a los senadores y demás funcionarios del gobierno, pero pronto sintió desconfianza por estos y se rodeó de una guardia permanente a su alrededor, por lo que era mal visto, en especial por la aristocracia romana. Amaba todo tipo de espectáculo en especial el teatro, organizó muchos días festivos y banquetes. La multitud amaba a este bonachón pero sin dejar de burlarse.

Nunca se intereso en dirigir él mismo los asuntos del imperio, y asignó a sus libertos, esto hizo que la nobleza se escandalizara. Aún así, estos libertos eran griegos muy cultos e instruidos, en realidad fue una buena elección aún cuando la nobleza romana no lo viera así. El imperio estaba muy bien administrado y las provincias libres de corrupción bajo estos personajes, además Claudio los mantenía bajo estricta vigilancia, y permanecieron en sus cargos durante varios años lo que hizo que adquirieran un vasta experiencia de gobierno. Los romanos llamaron a esta época, el reinado de los libertos. Tal vez las provincias fuera de Italia fueron las más beneficiadas, acostumbradas a los malos tratos de los romanos, se enriquecieron pronto y la población aumentó abruptamente, había solo en Italia unos cuatro millones de habitantes, y el resto de las provincias europeas contaban con unos diez millones. Claudio se preocupo de suavizar las leyes romanas, cedió algunos privilegios en especial a los esclavos a los que decretó que debían ser liberados si eran abandonados por sus dueños o si llegaban a viejo, se preocupó por los sectores más carenciados de la sociedad y de dar algunos derechos a las mujeres.

En los últimos tiempos de su gobierno, Claudio se había dejado influenciar mucho, por su mujer Mesalina, la cual era conocida por su conducta desvergonzada, hacía condenar a muerte a todo aquel que no le agradaba. Finalmente Claudio descubrió que le era infiel y la mandó matar. Agripina era sobrina del emperador e hija también de Germánico, llevaba el mismo nombre de su madre, era una mujer ambiciosa y altiva, había mandado fundar una ciudad con su nombre, Colonia Agrippina, la actual ciudad de Colonia en Alemania, ninguna mujer había hecho esto antes en Roma. Agripina tenía a un hijo, Nerón y pretendía que le sucediera a Claudio, pero este ya había designado sucesor a su hijo Británico, pero Agripina hizo que Nerón se casase con Octavia la hija del emperador, luego Claudio le dio el cargo de procónsul y finalmente desheredó a Británico dejando a Nerón como candidato a emperador. Al poco tiempo de haber tomado esta decisión murió, dicen que envenenado secretamente por Agripina.