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Gordiano tenía sólo trece años cuando fue elegido por los pretorianos. La bondad o maldad de su gobierno dependía de la elección del regente. La elección fue feliz, porque recayó en Aquila Timesiteo , gobernador imperial que había sido de varias provincias, donde había dado pruebas de su carácter íntegro y notable capacidad. Su entrada en palacio se señaló haciendo ordenar a Gordiano el alejamiento de la turba de eunucos que su tío Gordiano II le dio en herencia (Gordiano II llegó a tener veintidós concubinas, según la costumbre oriental, a la custodia de eunucos.). Purificado el palacio , el joven príncipe tomó por mujer a la hija de su ministro (Sabinia Tranquilina) y nombró a éste prefecto del pretorio. El biógrafo Capitolino nos ha transmitido la correspondencia del emperador con el ministro sobre las reformas del palacio, que da fe de la nobleza de sus sentimientos. "Es para mi motivo de gran alegría - escribía el ministro a su yerno imperial - el verte libre del oprobio del tiempo en que los eunucos y otros indignos hombres, que tú mirabas como amigos, hacían de todo un trafico infame." En la carta del emperador transpira igual ternura hacia el suegro; en ella se excusa de no haber acabado antes con el impuro enjambre, diciendo que había sorprendido su buena fe, y deplora la suerte del emperador, a quien se oculta la verdad, y que, no pudiendo saberla fuera de su casa, se ve obligado a creer lo que se le dice y a resolver por lo que se le cuenta. Las constituciones de Gordiano III confirman el favorable juicio que hace de él concebir el epistolario; en ellas aparece principalmente el intento de realzar la condición de las clases humildes: unas favorecen la emancipación de los esclavos; otras a la mujer que por primera vez se oyó llamar entonces "compañera del hombre en las cosas divinas y humanas". En esto se ve manifiestamente la influencia de las ideas cristianas en el mejoramiento social. El emperador necesitaba, sin embargo, un general más que un reformador, que había heredado las guerras contra godos, sármatas y persas. Poco sabemos de la expedición danubiana: Capitolino nos habla de las victorias ganadas por Gordiano en Tracia y de una derrota sufrida en su lucha contra los alanos; pero de todos modos es indudable que en esta expedición se consiguió libertad a las provincias invadidas por los bárbaros, aunque para ello sirviera el oro más que el hierro. De otra manera fueron las cosas en Oriente: Ardeschir, el fundador del reino persa, había muerte el año 240, dejando en el trono a su hijo Samur, o Sapor, que durante 30 años tuvo a Roma desvelada. Empezó éste su reinado invadiendo Mesopotamia y Siria; Nisibe y Carre habían ya caído en su poder, y Antioquía corría igual peligro, cuando apareció en Asia el ejercito liberador. Los persas les ocuparos Siria sin combatir, y en Mesopotamia sufrieron gran derrota, que les obligó a restituir Carre y Nisibe. Pero entonces llegó a faltar el principal autor de aquellos espléndidos éxitos, Timesiteo, de quien Gordiano decía al dar al Senado cuenta por escrito de sus operaciones: " Él lo ha dirigido todo, a él debemos el grandioso resultado y a él hemos de deber otro semejante. Votad, pues, suplicaciones a los dioses, y acciones de gracias a Timesiteo." Y el Senado, en vista de esta relación, decretó para el príncipe una cuadriga de elefantes, y para el prefecto un carro triunfal tirado por cuatro caballos, con la inscripción "AL AUTOR DE LA REPÚBLICA". Pero ni uno ni otro pudieron disfrutar de aquel honor, ni volver a ver la metrópoli. Timesiteo murió repentinamente después de la liberación de Mesopotamia, sin que se sepa si sucumbió a enfermedad o a veneno que le hizo dar su sucesor (año 243). Fue éste un árabe de Bostra, llamado M. Julio Filipo. Su padre había sido jefe de una banda de aventureros, y él mismo ejerció algunos años el oficio. Entrados después en el ejercito romano, se había distinguido por un ingenio y un valor poco comunes, que explican su rápida carrera y su gran ambición. La muerte de Timesiteo le hizo prefecto del pretorio, su pérfida astucia lo alzó al trono. Para hacer caer al joven príncipe en desgracia del ejercito, desorganizo el servicio de las provisiones, y las tropas no tardaron en creer que era preciso dar a Gordiano un sustituto: Filipo. Una tentativa hecha por los amigos de Gordiano contra el bárbaro insolente causó la pérdida del mísero joven, que fue asesinado cerca de Zaita sobre el río Éufrates (marzo del 244). Filipo envió un mensaje al Senado anunciando que Gordiano había muerto de enfermedad y que los soldados le habían dado a él el imperio. Y el Senado, aunque sabía a qué atenerse, confirió a Filipo el título de Augusto, y satisfizo a la vez su secreto dolor decretando la apoteosis del muerto. Filipo completó hipócritamente este tributo de honor haciendo levantar a Gordiano un soberbio mausoleo en el mismo sitio en que lo había hecho asesinar. |