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Nació en el año 146 en
Leptis Magna, en África. Era jurista y senador. A la muerte de
Cómodo era gobernador de la
Panonia Superior. Declaró fidelidad a Pértinax, pero a
la muerte de éste y la inmediata proclamación de Didio
Juliano, contemplada con indignación en las provincias, Severo
fue saludado como emperador por el ejército en Carnuntum (193),
y su nombramiento fue ratificado en Roma por el Senado. Acabó
con todos sus rivales: Didio
Juliano, Pescennio Níger y Clodio
Albino (197). Era un buen militar, aunque cruel y despiadado. Dedicó
mucho tiempo a sus campañas en distintas zonas del Imperio (durante
su reinado los bárbaros traspasaron la frontera norte por vez
primera, aunque fueron rechazados) y a visitar las provincias. En el
208 marchó a Britania, amenazada desde el norte por las tribus
escocesas, donde murió debilitado por las duras campañas
(211). Fue buen administrador; llevó a cabo muchas obras de embellecimiento
de la ciudad. Intentó frenar el avance del cristianismo favoreciendo
los cultos orientales, entonces muy en boga. Se había casado
con Julia Domna, hija del gran sacerdote del dios Baal (Sol) de Emesa,
y trajo a su corte muchos orientales. Tuvo dos hijos, Caracalla y Geta,
a los que asoció al trono en el 198 d.C.
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| CRONOLOGÍA DE LA DINASTÍA DE LOS SEVEROS |
SEPTIMIO SEVERO (193-211) |
"Este siglo (III d. C.) atormentado, brillante
y agónico a un tiempo, que es todo él una larga transición,
suele dividirse en dos periodos principales (...).
En el primero, el poder estuvo en manos de la Casa Severa (193-235), inagurada por un general nacido en el África romana (en la actual Libia) y descendiente de púnicos, que estaba acantonado son sus legiones danubianas en Panonia: Lucio Septimio Severo. La Casa, continuada por sus descendientes, inauguró su ejercicio con una entronización sangrienta y se apoyó en el ejército como ultima ratio de su poder y de la supervivencia del complejo Imperio. El estamento senatorial resultó postergado en favor del estamento ecuestre, muy directamente dependiente -en cuanto a las carreras políticas- de la voluntad personal del emperador, y de los militares profesionales; y la población, sobre todo la urbana, de Roma y de Italia recibió beneficios especiales. Los hijos, casi de igual edad, de Septimio, Caracala y Geta (pronúnciese Gueta) se odiaban cordialmente y no tardó mucho aquél en asesinar a su hermano. Él mismo siguió parecida suerte y fue fugazmente reemplazado por el conspirador Macrino, el primer emperador que no había sido senador siquiera y que también murió bajo el puñal, lo mismo que el sobrino de Septimio Severo, que, con el pomposo nombre de Marco Aurelio Antonino, es conocido en la historia con el suyo, sirio, de Heliogábalo (en realidad Elagabaal): en el año 222, todos los emperadores citados hab’an muerto asesinados. Trece años reinó el sucesor y primo de Heliogábalo, Marco Aurelio Severo Alejandro, que fue muerto por sus propios soldados. Cuarenta y dos años duraron los gobiernos de esta familia, con el paréntesis de Macrino, en los que, como novedad insólita en la política romana, cabe subrayar la influencia relavante de las grandes matronas de la Casa Imperial, Julia Domna, Julia Mesa, Julia Soemia y Julia Mamea, siempre detrás de las principales iniciativas dinásticas tras la muerte del fundador de la Casa. Y, también que, paradójicamente, bajo los Severo se produce el apogeo del Derecho Romano, así como la concesión, prácticamente universal, de la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio (212), por decisión de Caracala. La extensión de la antigua prerrogativa implicaba, por necesidad, la devaluación de la misma. La población del Imperio se dividió, ante el Estado y la Ley, no entre ciues o ciudadanos y peregrini o no ciudadanos, sino entre honestiores y humilliores, gentes acomodadas y gentes pobres, y, secundariamente, entre militares y civiles. " |
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