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Caius Pius Esuvius Tetricus, pertenecía a una familia muy distinguida y se le había otorgado el consulado. Después de la muerte de Victorino fue instado por la madre de éste, la inteligente Victorina, para que aceptara la proclamación de Emperador de las legiones de la Galia. Era el año 270 d.C. y ya Tétrico gozaba de una bien ganada fama por su valor, prudencia y sanos principios; al tomar las riendas del poder desarmó a los envidiosos por su sencillez de costumbres y contitó la buena opinión general por la equidad de su administración. Uno de sus primeros actos en el gobierno, fue dar el rango de César a su hijo, también llamado Tétrico. Se mantuvo en el poder durante algo más de tres años, si bien los constantes amotinamientos de sus soldados, siempre amenazando con deponerle, hicieron peligrar su trono y le amargaron la existencia. Deseoso de abandonar lo precario e inseguro de su situación y de retornar a la tranquilidad de la vida privada, solicitó la ayuda de Aureliano quien, a su regreso del Este, avanzó con sus legiones victoriosas hasta Catalannum (actual Chalons-sur-Marne), liberó a Tétrico de la cautividad a que prácticamente le tenian sometido sus sediciosas tropas, y recuperó para el Imperio Romano el dominio de las provincias galas que la rebelión de Póstumo había desgajado del mismo. Así puso Tetrico I su ejército, su autoridad, su propia persona y la de su hijo en manos de Aureliano que, si bien al principio trató a Tétrico con cierta altanería obligándole a seguir su carro triunfal, luego le otorgó su benevolencia, amistad y confianza, reconociéndole como colega suyo y confiriéndole el gobierno de la importante provincia italiana de Lucania. Tétrico murió, ya definitivamente retirado, a una edad muy abanzada en fecha desconocida, y fue colocado en las filas de las divinidades, curiosa circunstancia para un hombre que desde hacía muchos años había renunciado a los títulos y dignidades del poder soberano. |