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Roma 42 a.C. - Miseno
37 |
Cuando Augusto falleció en el año 14
de nuestra era, el sucesor designado fue Tiberio, el hijo menor de Agripa
y Livia. El nombramiento no fue fácil ya que Augusto nunca mostró
hacia él especial atracción. En el año 11 a.C. le
había obligado a divorciarse de Vipsania para casarse con Julia,
la licenciosa hija de Augusto. Participó en las campañas
de Germania, Dalmacia y Panonia, brillando como general por lo que fue
nombrado tribuno en el año 6 a.C. La conducta escandalosa de su
esposa y la descarada preferencia del emperador por sus nietos como herederos
fueron los responsables de su traslado a Rodas, regresando a la capital
imperial en el año 2 de nuestra era. Tras la muerte de Cayo César
sólo quedaba Tiberio como sucesor, siendo adoptado por Augusto
e investido con poderes proconsulares. Su gobierno está caracterizado
por la contradicción, reflejo de su carácter. |
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El Senado le otorgó las mismas prerrogativas que a su antecesor, asegurándose su fidelidad frente a la popularidad alcanzada por Germánico. Pronto se desencadenó una revuelta en Panonia y en el Rin debido al descontento de los soldados por el retraso en el cobro de sus pagas. La revuelta se sofocó haciendo concesiones a las tropas. La muerte de Germánico en Siria motivó que las acusaciones sobre un presunto envenenamiento se acercaran al emperador, produciéndose una fuerte convulsión en la familia imperial que se resolvió con el exilio de Agripina y la adopción de Calígula. Los complots que se producían de manera casi regular motivaron que Tiberio fortaleciera las bases militares del Imperio, estableciendo a los pretorianos en Roma. El jefe del pretorio, Sejano, se convertía en el personaje
más importante tras el emperador y él recibió el
gobierno cuando Tiberio se trasladó a Capri en el año
26, abandonando el poder para entregarse a los placeres. Cinco años
después regresaba a la vida pública acabando con el gobierno
del jefe del pretorio. Sejano fue condenado a muerte y ejecutado. Respecto
a su política interna, podemos decir que el gobierno de Tiberio
continuó la línea marcada por su antecesor, especialmente
en los aspectos económicos y administrativos. Las provincias
gozaron de buena salud pero paulatinamente se impuso un régimen
de terror, en parte motivado por los complots que fueron surgiendo.
Hacia el año 33 Tiberio regresó a su retiro de Capri,
donde la leyenda negra se empezó a fraguar, mostrándonos
a un Tiberio participando en todo tipo de perversiones sexuales, salpicadas
de continuas crueldades. |