Fue durante la Segunda Guerra Púnica
cuando la República romana tuvo que mantener varios teatros
bélicos lejos de la Urbs. Esto obligó al Senado a buscar
medios para la fabricación de moneda fuera de la ceca de Roma,
lo que le llevaría a producir emisiones de tipo militar en
las mismas zonas en conflicto. Aunque fuera de Roma, estas emisiones
militares tuvieron características y topología iguales
a las de la Ceca de Roma. Esta circunstancia se daría en diversos
lugares de Italia, en las islas de Cerdeña y Sicilia y en Hispania
donde, en esta última, se utilizó una ceca ya existente:
Emporiton (Ampurias, provincia de Gerona).
Una vez acabó la guerra
con la victoria de Roma sobre Carthago, la producción monetaria
volvería a ser centralizada en Roma muy a pesar de la política
expansionista del Senado fuera de la península Itálica,
lo que supondría movimientos de tropas y enfrentamientos lejos
de la Urbs. Es posible que sólo hubiera una excepción
a esta afirmación: Según Crawford
hubo una emisión de denarios realizada en Narbona y datada
sobre el 118 a.C.
Durante el siglo II a.C. el numerario romano
sufriría muy pocas variaciones. En cuanto al bronce, la unidad
de referencia sería el As, mientras que para la plata la unidad
básica sería el denario y el victoriato, aunque este
ultimo cada vez mas marginado, hasta que hacia finales del siglo II
a.C. dejaría de acuñarse.
Los diseños en las monedas
seguirían la tendencia que se mantenía desde el ultimo
cuarto del siglo III a.C. aunque los denarios poco a poco irían
modificándose: Después de una larga etapa en la que los
tipos eran de características públicas, con la cabeza
de Roma galeada en el anverso y los Dioscuros o las Victorias en bigas
o cuadrigas en los reversos ,
pasado el primer cuarto del siglo II, los tresviri monetales
(magistrados encargados de la fabricación de moneda) irían
modificando las tipologías introduciendo novedades con tendencia
propagandística de tipo familiar y en los que al final se omitiría
la mención a la República .
A través del siglo II a.C. las monedas
que llegaron a la península hispánica procedían
de la ceca de Roma. Esto haría que el numerario romano se mezclara
poco a poco con la moneda local que era acuñada por los talleres
que iban surgiendo en las zonas de economía mas activa. Las
primeras monedas romanas llegadas eran sobre todo de bronce, para
mas tarde adquirir importante presencia los denarios de plata, que
en los tesoros de final del siglo II y principio del I a.C. aparecen
con profusión.
En estos tesoros hallados principalmente en
la zona costera del N.E. de la provincia Citerior y también
en el valle del Guadalquivir, se ha documentado la presencia de denarios
romanos junto con plata acuñada en la península, aunque
los porcentajes varían mucho de una zona a otra. Por ejemplo,
hacia el norte de la Citerior hallamos denarios romanos junto a numerario
ibérico y dracmas griegas procedentes de la colonia emporitana.
Cuanto mas al sur, mas notamos el incremento paulatino de la presencia
de los denarios romanos. En la provincia Ulterior donde no se acuñó
plata, el denario romano será el protagonista, tanto así
que en algunos hallazgos podemos comprobar que el denario romano es
el único numerario presente, salvo en pocas excepciones como
por ejemplo en un tesoro hallado en Granada cuyos
elementos eran todos de plata ibérica.
A principios del siglo I a.C. la República
se verá envuelta en las llamadas Guerras Sociales. La divisiones
internas enfrentaron a los partidos de los optimates y los demócratas
encabezados por Sila y Mario respectivamente.
El gobierno republicano se vera agitado por intereses de ambos partidos
y por las influencias de personajes ambiciosos tanto a nivel político
como militar que hará que el Senado vaya cediendo poder en
favor de esos intereses. Toda esta situación tendrá
gran influencia en la producción monetaria que, a lo largo
de ese siglo perdió la estabilidad del siglo anterior, produciéndose
fenómenos importantes como el cese en la emisión del
bronce en la ceca de Roma junto a una intensificación en la
producción de denarios aumentando su área de circulación,
sobre todo durante las Guerras Sociales y Civiles causados por el
fuerte incremento en los gastos militares y al inevitable aumento
de los precios.
En esta nueva situación, la República
volverá a realizar fuera de la capital emisiones militares,
que también conocemos como provinciales o imperiales. Es decir,
son acuñaciones hechas en las zonas donde había conflicto
armado entre las legiones romanas y sus enemigos, por los generales
al mando a los que el Senado había concedido un imperium
militar. La iconografía de este numerario fue muy diferente
de la que se había utilizado durante la segunda Guerra Púnica,
cuando tanto las emisiones hechas en Roma como en el campo de batalla
tenían idénticos diseños. En el siglo I a.C.
en un marco donde los triunviros monetarios
podían escoger sus diseños, los generales con imperium
podían escoger las iconografías de a cuerdo a sus intereses
personales o con los de sus lugartenientes, que controlarían
la producción de las emisiones, sobre todo los cuestores
como responsables de las finanzas.
Las monedas militares no llevan
mención alguna sobre el lugar donde han sido acuñadas.
Ello provoca que los estudiosos no se pongan en ocasiones de acuerdo
sobre la procedencia de algunas emisiones, si de la capital o fuera
de ella. En ocasiones esto se hace muy difícil debido a la rapidez
con la que se movían las unidades militares.
El inicio de las emisiones
militares del siglo I a.C. hay que situarlo lejos de Hispania, mas concretamente
en Oriente. El año 88 a.C. Mitridates, el rey del Ponto, incita
una rebelión contra Roma y el Senado concede a Sila, del partido
optimate, el imperium militar para enfrentarse
en Oriente a dicho rey, cosa que provocará importantes emisiones
monetarias. Mientras, en la capital, se produce una auténtica
guerra civil entre defensores del partido optimate y demócrata,
que terminó cuando Sila volvió a Roma y derrotó
a los populares, iniciando un periodo dictatorial que duró hasta
el 79 a.C.Así se produjo una fuerte división en la sociedad
romana que, por supuesto, afectó de manera importante a las provincias,
donde tuvieron lugar importantes conflictos entre partidarios de Sila
y los defensores de la democracia. Entre los años 82 y 80 a.C.
hubo luchas en Sicilia y África que terminaron con la derrota
de los populares, mientras que en Hispania Sertorio se enfrentaba a
los ejércitos enviados por Sila.
En el año 83 a.C., Quinto
Sertorio, partidario de los demócratas y antiguo
colega de Mario, había sido nombrado propretor
de la Hispania Citerior. Rápidamente Sertorio logró una
gran popularidad a través de ciertas reformas sociales que conseguirían
mejorar la vida de los hispanos, y cuando en Roma apareció Sila
y su cruel dictadura él se proclamó defensor de la democracia,
usando Hispania como base desde donde luchar contra los opresores. Esta
actitud le convertiría en objetivo numero uno a eliminar por
los optimates, los cuales empezaron por proscribirlo de la República,
lo cual sería la causa de un largo periodo de luchas en Hispania
entre los partidarios de Sila y Sertorio, que provocó el fuerte
aumento de tropas romanas en la península. Durante este conflicto
los responsables de las legiones enviadas por Roma realizarían
diversas emisiones militares, pero no así Sertorio. Este nunca
acuñaría moneda a su nombre, lo que parece indicar el
respeto que sentía hacia las instituciones romanas, sirviendose
probablemente del denario ibérico .
Para combatir a Sertorio, a finales del 82
a.C. Sila envió a Hispania como procónsul de las dos
provincias a Cayo Annio Lusco, el cual llegó
a la península con un gran ejercito, consiguiendo pronto que
Sertorio se viera obligado a retirarse a Mauritania. Durante estas
campañas Annio acuñaría denarios con sus cuestores
L. Fabio y C. Tarquitio. En este orden de cosas hay que decir que
hay controversia a la hora de asignar las emisiones a estos cuestores,
ya que hay opiniones de autores que se inclinan a pensar que hubiera
sido muy raro que C. Annio tuviera dos cuestores, cosa poco usual.
Por otro lado hay opiniones que afirman el hecho de que C. Annio distribuyó
a sus dos cuestores entre las provincias Citerior y Ulterior. De C.
Tarquitio se dice que acuñó durante el desplazamiento
de las tropas en el norte de Italia y que fue L. Fabio el que realizó
las acuñaciones en Hispania. Esto ultimo se ve refrendado por
la cantidad de monedas encontradas de este último en la península,
cosa que daría la razón a los que afirman que en Hispania
solo acuñó L. Fabio.
La iconografía y epigrafía de
estos denarios, los emitidos por C. Annio Lusco
muestran en el anverso una cabeza femenina, en la que algunos autores
ven a "Anna Perenna", recordando el culto de la
gens Annia por esta divinidad. En las epigrafías además
de la magistratura de procónsul. PROCOS,
aparece la fórmula EX S(enatus) C(onsulto),
de uso frecuente en las emisiones militares, y que viene a decir de
forma explicita que esa emisión esta refrendada por el Senado
romano y está bajo la jurisdicción de la República
de Roma. Como tipos de reverso encontramos las alegorías a
los triunfos militares conseguidos, como son victorias conduciendo
bigas o cuadrigas, acompañadas de los nombres de los cuestores
L. Fabio y C. Tarquitio.
En cuanto a Sertorio, permaneció fuera
de Hispania hasta el año 80 a.C., pero poco después
se convertiría en director de las incursiones de los lusitanos
contra Roma y así logró apoderarse de un basto territorio
peninsular. Ante esta respuesta de Sertorio, Sila decide nombrar a
Q. Cecilio Metelo procónsul de la
Hispania Ulterior donde llegó con dos legiones sobre el año
79 a.C. Al principio Quinto Cecilio Metelo consiguió algunas
victorias, pero pronto Sertorio, mejor conocedor de esas tierras y
habiendo aprendido de los pueblos Celtíberos la táctica
de la guerrilla, impuso su autoridad y consiguió dominar la
mayor parte del territorio, estableciendo la capital "de la nueva
Roma" en Osca, la Íbera Bolscan, nuestra Huesca, donde
fundaría un Senado alternativo al de Roma.
En el año 77 a.C. C.
Metelo realizó una emisión de denarios a su nombre, con
la inscripción Q(uintus) C(aecilius)
M(etellus) P(ius)
I(mperator) o simplemente IMPER,
con una cabeza de Pietas en el anverso aludiendo a su cognomen.
Estos denarios que vemos aquí son, según
Crawfrod, de procedencia itálica pues según los hallazgos
deben relacionarse con las luchas que Metelo sostuvo para Sila en
el norte de Italia, cuestión esta que se confirma dada la rareza
de los hallazgos en tesoros hispanos.
Después de tanto batallar
contra el escurridizo Sertorio, las legiones de Metelo merecían
un descanso y el Senado se lo concedió retirando a Metelo y poniendo
en su lugar al joven y prestigioso militar Cn. Pompeyo.
Seguirán años de intenso conflicto hasta que las tropas
consulares adquieren gran ventaja sobre las de Sertorio, el cual es
asesinado en Osca el año 72 a.C. Muerto Sertorio Hispania queda
en poco tiempo dominada y Pompeyo y Metelo regresan a Roma. Durante
sus campañas en la península ibérica Pompeyo no
acuñó moneda con su nombre, pero si fue acuñada
por su cuestor Cn. Cornelio Lentulo.
Estos denarios que Crawford data entre los
años 76-75 a.C. muestran, como podemos ver en la fig. 5, en
el anverso un busto masculino, cuyo significado lo deducimos a través
de la leyenda: G (enius) P (opuli)
R (omani), en la parte superior de la cabeza.
En el reverso se aprecia un globo terrestre entre un cetro y una corona
de laurel y un timón, acompañados por dos leyendas:
la primera es el nombre y la magistratura de Cornelio Lentulo abreviados:
CN. LEN. Q., y la formula ya conocida de:
EX S C a ambos lados del globo. Hay otra
variante de la misma moneda donde aparece el nombre abreviado del
magistrado LENT.,y la formula CVR
(ator) XVI (=denariorum) FL
(andorum), además de EX S C.
De esta manera podemos ver que algunos generales
que mandaron las legiones romanas, luchando en favor de la causa optimate
de Sila, tuvieron el permiso del Senado para acuñar monedas
de carácter militar o imperial. Así lo indican las características
de su epigrafía en algunas emisiones y el contexto histórico
en que se produjeron. Sin embargo, no siempre es posible atribuir
a una u otra zona en guerra el posible emplazamiento de la ceca, pues
todavía no se tienen análisis minuciosos sobre su incidencia
en tesoros de Hispania, la península Itálica u otras
zonas en conflicto bélico, así como de su volumen en
numero de piezas y la secuencia de sus cuños. También
hay que decir que las emisiones militares, aunque solucionaron los
gastos de la guerra, no tuvieron demasiada incidencia en la composición
de la masa monetaria del momento, como podemos comprobar por el contenido
de los hallazgos de este período, que se concentran en su mayoría
en el valle medio del Ebro, la Meseta Norte y la zona lusitana.
Finalizada la guerra contra
Sertorio (ver GUERRAS SERTORIANAS), hubo
en Hispania un periodo de relativa tranquilidad, pero no en Roma,
donde se continuaba con las intrigas políticas, hasta que en
el año 60 a.C., hubo un acuerdo privado entre Marco
Licinio Craso, Julio César y Pompeyo
para dominar el gobierno de la República. Entre los acuerdos
de esta alianza, que llevó el nombre de primer Triunvirato,
había la repartición de las provincias entre los tres,
de tal forma que Craso pasó a gobernar la provincia de Siria,
César se ocupó de la Galia y Pompeyo de Hispania. Después
de la muerte de Craso, consecuencia de su inagotable codicia, las
relaciones entre los restantes triunviros se hicieron cada vez mas
difíciles hasta que en el año 49 a.C. empieza la guerra
civil. Pompeyo optó por dirigirse a Grecia y César,
con su veterano ejercito de la campaña de las Galias decide
atacar el feudo Pompeyano en Hispania. César llega a la península
y somete a los generales pompeyanos en la batalla de Ilerda
(la batalla tuvo lugar el año 49 a.C. al sur, muy cerca de
lo que hoy es la ciudad de Lerida). Al año siguiente César
vencerá en Farsalia (Grecia) al grueso
de la legiones de Pompeyo, que poco después moriría
asesinado en Egipto. Durante estos enfrentamientos, César y
Pompeyo, ambos con un imperium aprobado por el Senado harán
un gran numero de emisiones militares. Durante las campañas
del 49 y el 48 a.C. los lugares de producción irían
cambiando debido a los movimientos rápidos de las legiones
y es probable que alguna emisión, o parte de ella, se hiciera
en Hispania.
César hizo importante
emisiones en plata, y alguna en oro, con muy poca variedad de tipos
y casi siempre con la misma inscripción CAESAR.
Entre estas acuñaciones queremos destacar una gran emisión
de denarios con emblemas sacerdotales en el anverso, y en el reverso
un elefante pisando a un dragón y la leyenda CAESAR.
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Esta emisión, atribuida
a la Galia, fue la primera de las de carácter militar de César
y alcanzó un numero de piezas extraordinario, que según
Crawford fue de 750 cuños de anverso
y 833 de reverso. Esta emisión debió realizarse en diferentes
sitios debido al rápido desplazamiento de las legiones de César
durante las primeras hostilidades contra Pompeyo. Así, se piensa
que una parte de la acuñación pudo hacerse en Hispania,
sobre todo en la campaña de Ilerda, que concentró gran
numero de tropas en la zona, entre mayo y agosto del 49 a.C.. Así
lo corroboran los hallazgos de ocultaciones hechas en la zona. (muchos
legionarios, antes de la batalla enterraban su dinero, para no perderlo.).
En cuanto a la zona sur de Hispania y Lusitania los hallazgos son
inferiores, aunque la presencia de este denario se hará patente
significativamente en esas zonas en ocultaciones hechas bastante mas
tarde.
Durante estos enfrentamientos,
los pompeyanos también realizarían diversas emisiones,
de tipos mas variados que los de César y en ellas se inscriben
los nombres de diversos lugartenientes. La atribución de alguna
de estas emisiones a la región Hispana es difícil.
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Dificil porque hay diferencias entre diversos
autores, por ejemplo, mientras Babelon situa en la peninsula la acuñación
de denarios de Cn. Calpurnio Piso y M.
Terencio Varrón, procuestores, Crawford
piensa que estos podrían haberse acuñado en Grecia,
justo cuando Pompeyo daba los ultimos retoques estrategicos y logisticos
a la batalla de Farsalia. Los dos procuestores acuñaron en
nombre del procónsul Pompeyo con MAGN PRO.COS.
con su firma como responsables de la emisión. Dado que estas
emsiones tenian un caracter muy reducido en cuanto a volumen, es dificil
atribuirlas a determinada zona bélica. De todas formas y para
teminar diremos que es remarcable el hecho de que estos denarios esten
ausentes en los hallazgos en nuestra peninsula, a escepción
de los tres ejemplares de Cn. Piso hallados en Liria
sobre los 954 ejemplares estudiados hasta la fecha.
CESAR CONTRA LOS HIJOS DE POMPEYO
Cuando hubo muerto Pompeyo, después
de la batalla de Farsalia, César no acabó la guerra,
sino que la continuó en la persecución de los partidarios
de su enemigo muerto. Para eso se desplazó a África,
donde los pompeyanos eran numerosos y les venció en la batalla
de Tapso en el año 46 a.C. y mas tarde lo hizo a Hispania,
donde se preparaban para hacerle frente los dos hijos de Pompeyo,
Cneo y Sexto.
El primero, Cneo, moriría poco después de la batalla
de Munda (un paraje no localizado todavía
cerca de Corduba, la actual Córdoba), mientras huía.
Sexto, en cambio reorganizó sus fuerzas y marchó a la
Celtibérica donde continuaría
luchando hasta poco después de la muerte de César, en
los idus de marzo del año 44 a.C.
Ambos bandos emitieron moneda militar para
pagar a sus tropas y los gastos derivados de la logística,
pero también plantean problemas a la hora de atribuir el lugar
donde se acuñaron debido también al rápido movimiento
de las legiones y a la también rápida sucesión
de los acontecimientos, por lo que no es de extrañar que una
misma emisión se acuñara en varios sitios lejanos entre
si. De todas formas hay que decir que la opinión general al
respecto es que César acuñó en Hispania los denarios
que muestran la cabeza de Venus (su diosa familiar) y en el reverso
un trofeo entre dos cautivos y la inscripción CAESAR
Hay otra emisión con los mismos motivos
pero con la cabeza de Venus a derechas que se atribuye a una ceca
Gala, no sabemos hasta que punto esto es posible dada la gran cantidad
de estos denarios emitidos en Hispania y que posiblemente llegarían
primero a la Galia y mas tarde a la propia Italia.
En cuanto a los hijos de Pompeyo también
mandaron acuñar denarios y ases, sobre todo mediante su legado
propraetor M. Poblicio y
su procuestor M. Minacio Sabino, así
como su legado Epius. En cuanto a las iconografías
son mas variadas que las de César y aparecerá en bastantes
ocasiones el busto de su padre, Pompeyo Magno
y también una, la que mostramos aquí en la fig. 8, que
muestra una mujer (¿representado la alegoría de alguna
ciudad hispana o a la misma Hispania?) dando la bienvenida y una palma
(símbolo de la victoria) a Cneo Pompeyo que está sobre
un barco. La fémina también sujetando un escudo y una
pareja de lanzas.
Las leyendas dicen en el anverso M.
POBLICI LEG PRO PR con cabeza de Roma y en el reverso
CN. MAGNUS IMP .
En definitiva y basándonos en los hallazgos
estudiados en la península, podemos afirmar que César
produjo las dos terceras partes del monetario militar total del conflicto,
quedando así un tercio del total para los pompeyanos.
La muerte de César tubo como consecuencia
inmediata un periodo de conflictos dentro del Senado de la República
Romana que se volvería a resolver en el año 43 a.C.
con otro triumvirato, esta vez formado por Marco Antonio,
Octaviano y Lépido.
Este ultimo apartado al poco del poder. Así mismo, las relaciones
entre los dos triunviros restantes no fueron demasiado buenas, hasta
el punto que M. Antonio quiso apoderarse de la herencia de Octaviano,
sobrino de César y adoptado por él.
Todos estos problemas se resolvieron según
la más utilizada practica romana de conseguir por la fuerza
de las armas aquello que mas deseas. Así, Octaviano venció
en la batalla de Actium
(pinchad aquí si deseáis mas detalles sobre Octaviano).
Desde el año 43 al 31 a.C. Octaviano y Marco Antonio harían
acuñaciones militares en los diversos teatros de la contienda:
Italia, Galia Cisalpina y Transalpina, África y Oriente, Hispania
se quedaría fuera. Pero el hecho único que provocó
que se hicieran amonetaciones militares en esa época, antes
de la conquista de toda Hispania por parte de Octavio, ya Augusto
y emperador encubierto bajo el titulo de princeps
fue la rebelión que llevaron a cabo los Ceretanos,
tribu asentada en la que hoy se llama comarca de la Cerdaña
contra Roma. Pero la rebelión duró poco y los ceretanos
sometidos por Cneo Domicio Calvino y anexionados
al Conventus Tarraconense. Probablemente, para celebrar esta
victoria de las legiones se hizo una emisión de denarios sobre
el año 39 a.C. y cuya ceca probablemente estuvo en Osca
donde Domicio Calvino tenia sus cuarteles. Los denarios presentan
en su anverso una cabeza masculina y la leyenda OSCA
todo muy parecido a los denarios ibéricos de Bolskan.
En el reverso se graba la leyenda DOM. COS. ITER. IMP.
(Domicio Cónsul Itera (por segunda vez) Imperator
(con Imperium concedido por el Senado)) y los símbolos religiosos
de sacerdote simpulum, aspergillum, securis y apex. De este denario
sólo se han identificado 5 cuños del anverso y 4 del
reverso, por lo que su producción fue escasa
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